En un primer momento, pensó que se lo habían anulado por el silencio en el estadio. Después, lo festejó con todo.-
Hace un mes, después de convertirle a Racing en La Bombonera, Emmanuel Gigliotti aseguró que “era un gol que soñaba desde los cinco años”. Sin embargo, en la cabeza de ese chico había espacio para sueños más grandes. “Jugar en Boca, ser titular en un Superclásico y hacer el gol del triunfo. No hay pibe en el país que no piense en eso cuando se va a dormir. Y a mí se me dio”, le cuenta entre risas a APF el delantero de 26 años que dejó afónicos a millones de hinchas de Boca que gritaron su gol a River. Y después de contar que “mi familia compró todos los diarios y seguro también va a comprar los de mañana (por hoy)”, se prendió en el diálogo.
-¿Qué se te pasó por la cabeza cuando entró la pelota?
(Risas) -Que lo habían anulado...
-¿¡Qué!?
-Es que fue así porque se hizo un silencio tremendo. Y de golpe lo veo al Burrito (Martínez) que viene a festejar y que me abrazan de atrás. Recién ahí caí que valía.
-Fue un gol bien de 9...
-Es que Carlos (Bianchi) me dice siempre que tengo que estar en el área porque los goles se hacen ahí. A mí no me gusta alejarme mucho de la zona y fue un buen anticipo.Pero lo importante es que sirvió. Era un partido que teníamos que ganar sí o sí.
-Pero no es un gol más...
-No, soy consciente de todo lo que generó. En la previa dije que hay futbolistas que jugaron poco tiempo en Boca, pero que hicieron un gol en un Superclásico y se los recuerda por eso. El mío ya quedó en la historia y para mí, sin duda, es el gol más importante de mi vida.
-¿Fue justo el triunfo?
-Creo que sí. Es verdad que no pudimos hacer lo mismo de los partidos anteriores, pero no se jugó mal. Quizás, River nos manejo más la pelota en el primer tiempo y no esperábamos eso; la idea era tener el control del partido. Pero luego de hacer el gol tomamos confianza y tuvimos el tiro en el palo del Burrito.
En el entretiempo hablamos mucho y corregimos las cosas, pero la sensación que nos quedó es que podíamos jugar tres horas más y River no nos iba a empatar.
-Saliste por un golpe en la cabeza ¿Perdiste el conocimiento?
-No, pero estaba mareado y se me nublaba la vista. El partido no estaba para regalar nada y preferí que entre un compañero entero.
-¿Fue una victoria más emocional que futbolística?
-No sé, me parece que Boca hizo las cosas correctamente. Que se defendió bien, que atacó y llevó peligro cada vez que pisó el área, y que después de arrancar complicados lo fuimos llevando mejor. Lo que pasó alrededor del partido nos hizo fuertes. No está bueno tener compañeros lesionados, el tema de las paperas que fue insólito, lo que le pasó al Cata (NdR: falleció su suegro el sábado por la tarde) y que no pudiesen ir los hinchas de Boca a la cancha. Nos pasó de todo, pero nunca desviamos el foco del partido. Eso nos unió. Incluso, en la previa, lo de la gente que fue a alentarnos al hotel fue muy positiva para el grupo. Lo único malo fue que no dormimos la siesta (risas).
-¿Por eso, la canción del final?
-Fue un festejo íntimo y espontáneo. Estábamos solos y con miles de personas insultándonos. Fue la manera de representar al hincha de Boca en ese momento.
-¿Es el envión que necesitaban para prenderse en el torneo?
- Es raro: no es un triunfo más, pero no deja de valer tres puntos. La idea es pelear el campeonato, porque ganar el Superclásico no vale un título. En este club, hay que salir campeón siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario