domingo, 30 de marzo de 2014

La lluvia amenaza el Superclásico


Las fuertes precipitaciones dejaron la Bombonera con grandes charcos en la previa del duelo entre Boca y River. Pitana definirá si se juega unos sesenta minutos antes del horario fijado para el encuentro.-

Tal como se preveía, la lluvia resulta un protagonista importante en la previa del Superclásico. Las fuertes precipitaciones que cayeron sobre la Capital Federal pasada la medianoche del sábado y que continuaron sobre el domingo abrieron el interrogante acerca de si el duelo entre Boca y River pautado para las 18:15 finalmente podrá jugarse.
Cinco horas antes del momento fijado para el inicio del encuentro, la Bombonera exhibe importantes charcos en distintos sectores. Néstor Pitana, el árbitro del encuentro, saldrá al campo de juego aproximadamente a las 17 para evaluar si es posible que se juegue. Mientras tanto, por la mañana se disputó el encuentro de reserva en el complejo Pedro Pompilio sobre un césped claramente maltratado por la enorme cantidad de agua que cayó.
Existe un antecedente reciente de un Superclásico que debió suspenderse a causa de la lluvia. Fue en la Bombonera, el 21 de marzo 2010 por el Torneo Clausura de aquel año. Ese día se disputaron apenas 10 minutos del encuentro, pero el estado del campo de juego obligó a Héctor Baldassi a parar el partido, el cual se reanudó cuatro días más tarde (Boca ganó 2 a 0 con goles del chileno Gary Medel, quien luego fue expulsado).

Colón quiere dar otro paso ante Arsenal


El líder, a Sarandí. Lanús espera a Central.-

Colón de Santa Fe buscará hoy una victoria ante Arsenal en Sarandí para escaparse en la cima del Torneo Final, mientras que San Lorenzo intentará vencer a Tigre, también como visitante, para acercarse al equipo santafesino, en los choques más destacados que se jugarán hoy por la décima fecha al margen del Superclásico.
En el sur del Conurbano Bonaerense, Lanús abrirá la jornada dominical al recibir desde las 14.10 (por América TV) al irregular Rosario Central en el otro encuentro de mañana.
Colón, que finalizará la fecha como único puntero cualquiera sea su resultado, visitará a Arsenal desde las 17.10 (televisa Canal 9) con la esperanza de afianzar su buen momento y engrosar su flaco promedio.
El conjunto santafesino presentará la misma formación que le ganó 1-0 a Tigre la fecha pasada y que se repetirá por cuarta vez consecutiva.
Por su parte, Arsenal llega a este choque con el pase a los octavos de final de la Copa Libertadores asegurado entre semana, aunque con la deuda de volver al triunfo en el torneo, luego de cuatro derrotas y un empate.
El entrenador del conjunto de Sarandí, Gustavo Alfaro, no podrá contar en la defensa con Mariano Echeverría ni con Hugo Nervo, ambos suspendidos, y también realizará otras variantes de mitad de cancha hacia adelante.
En tanto, San Lorenzo, que durante la semana quedó muy complicado en su afán por acceder a los octavos de la Copa tras el agónico empate 1-1 ante Independiente del Valle en Ecuador, buscará acercarse a Colón en su visita al necesitado Tigre, a las 21.15, en un partido que será transmitido por la Televisión Pública.
Ante esto, el entrenador del equipo, Edgardo Bauza, cambiaría más de medio equipo, tras la derrota 2-1 ante Gimnasia en La Plata y en busca de volver a ganar luego de tres partidos.
San Lorenzo, además, llega sacudido por la noticia de que su vicepresidente, el empresario Marcelo Tinelli se alejará del cargo aduciendo situaciones personales.
En Tigre habrá tres variantes si se tiene en cuenta el equipo que perdió 1-0 frente a Colón: Facundo Sánchez, Gabriel Peñalba y Sergio Araujo por Lucas Vesco, Diego Castaño y Lucas Wilchez, respectivamente.
Lanús, que viene de perder 2-0 ante River y de ganarle a Cerro Porteño entre semana por la competencia internacional, tendrá mayoría de titulares para recibir a un Central que presentará una sola variante en relación con la victoria 2-0 sobre All Boys: el ingreso de Matías Ballini por el suspendido Nery Domínguez.

Hay miles de números, pero todas las veces es único

Se dice que los números hablan. Son precisos, contundentes como los que figuran aquí en esta página y que encierran parte de la historia de un enfrentamiento de alto rango mundial como lo es el de Boca y River. Pero en fútbol, los números, transformados en estadísticas, no son los dueños de la verdad absoluta. Eso sí, son una referencia para el análisis previo de un partido. Sirven como tendencia, pero no para todos los partidos. Lo que señalan los números ante un Superclásico, siempre hay que tomarlos con pinzas. Porque los antecedentes suelen desvanecerse cuando empieza a rodar la pelota. El que llega mejor parado, suele patinar tenebrosamente y viceversa. En los Superclásicos, muchas veces, los números son terminantemente desmentidos. La referencias quedan trituradas por la realidad. Como si este fuese un partido que no da espacio para ninguna lógica.
Los números no emocionan. Quizás por ese motivo son rivales del gran clásico. Porque Boca y River son un compendio interminable de emociones. Ni siquiera emociona el número diez, que flameó en la dorsal de la camiseta del Beto Alonso y de Juan Román Riquelme, por ejemplo (aunque el diez es un número que impone respeto).
Las emociones no tienen parámetros numéricos. En consecuencia no tiene forma de medirse. Con cuánto se califica un golazo, un pase profundo, una atajada excepcional, la fiesta cuando asoman los equipos, un final vibrante, los ritos que nos llevan a la cancha, la emoción de compartir el triunfo con los seres queridos.
En un lugar donde la Bombonera late, los jugadores tiemblan, el ganador disfruta, el perdedor se lamenta, el circulo no cierra numéricamente. Y así debe ser.

Racing se llevó un punto de Rafaela


Fue 2-2. La visita se puso en ventaja por De Paul, pero el local lo dio vuelta por los goles de Albertengo y Bastía. Apareció Vietto y selló la igualdad para el equipo de Mostaza Merlo, que salió del fondo-

.No lo podía creer Racing. Vestido de negro, jugando contra sus propios colores porque Rafaela es tan celeste y blanco como la mismísima Academia. Sufriendo por un partido que ganaba y le dieron vuelta con un gol que nació en su propia cuna, el del Polaco Bastía, símbolo del paso a paso, que no festejó su definición y hasta le pegó a un cartel, conteniendo la bronca. Hasta que Luciano Vietto, a 7 minutos del final, capturó un rebote tras un bombazo que Esteban Conde le había tapado a Francisco Cerro, y rescató un empate que terminó siendo valioso por el contexto. Porque Racing le había ganado a Belgrano después de 7 fechas, pero no despega de los últimos escalones de la tabla. Porque el descenso aprieta y un punto en Santa Fe cotiza en la bolsa del promedio.
De ida y vuelta, aunque sin hacerse cargo de la pelota. Con fricciones, roces, rebotes y algunas imprecisiones. Rafaela y Racing armaron un partido que se pareció bastante a un pinball. Iban y venían sus jugadores, pero sin tomar el rol protagónico. Tal vez, por esa cancha de dimensiones reducidas y la planificación de sus técnicos, que estudiaron la estrategia de uno y otro equipo. Hasta que el Chino Garcé metió un pase con espíritu de volante creativo y dejó a Federico González mano a mano con Sebastián Saja. Y el arquero, que ya había volado espectacularmente para evitar un gol en contra de Matías Cahais, le ahogó dos veces el grito al ex delantero de Independiente. Fue una doble tapada magistral del número uno.
Y como si se hubiera sentido tocado, Racing respondió con una asistencia de Rodrigo De Paul, su jugador más claro, un disparo de Gabriel Hauche que sacudió el palo derecho de Conde y un gol de Vietto anulado. Fue un error del asistente Diego Bonfá. Porque en el momento del remate del Demonio, Vietto estaba en la misma línea que el último hombre de Rafaela.
Fueron los únicos momentos que despertaron a los hinchas locales -y algunos neutrales que se filtraron en la platea- en un partido deslucido técnicamente. Y cuando parecía que Racing no encontraba una luz camino al área de Rafaela, se iluminaron Vietto-Hauche-Cerro y De Paul en el inicio del complemento. El pibe cordobés habilitó a Hauche; el Demonio la aguantó y abrió para Cerro; Pancho metió el centro atrás y De Paul, el gol.
No pudo sostener el resultado ni dos minutos Racing. En la jugada siguiente, Erramuspe envió un centro al corazón del área, González la bajó delante de las narices de Cahais -volvió a equivocarse, como ante San Lorenzo, Tigre y Boca- y Lucas Albertengo lo empató.
Difícil era para una defensa tan permeable aguantar a un delantera tan picante, de movimientos aceitados, como la que componen González y Albertengo. Y un ratito después, recibió una puñalada en su corazón. Bastía encontró un rebote de Saja después de un violento zapatazo de González y marcó el segundo para los santafesinos.
El ingreso de Roger Martínez le dio aire a un ataque que ya se había vuelto previsible. El colombiano mostró frescura. Recuperó una pelota en el medio y Zuculini puso un pase largo desde la mitad de la cancha que llegó a los pies de Cerro. Conde devolvió su disparo y Vietto lo empató. Y lo pudo haber ganado Racing si Germán Delfino hubiera cobrado el alevoso penal de Conde a Cerro. Fue una toma de lucha libre. Al menos, Racing no se volvió vacío a Avellaneda después de cuatro derrotas consecutivas lejos del Cilindro.

Los barras salen a jugar su partido y habrá un operativo enorme

Son ellos, como una sombra gris, detrás del juego y de la alegría. Los barras de Boca volverán a jugar su partido hoy. Ante la magnitud de la cita, las organizaciones mafiosas aumentan los volúmenes de su negocio. En tal contexto, la barra disidente, encabezada por los hombres que se referencian en Rafael Di Zeo, se plantea perjudicar el costado económico de la barra oficial con alguna acción sorpresiva.
Choper , el nuevo líder del bastión disidente, es el hombre que manejará al grupo que, nuevamente, intentará ingresar en el estadio. Cuentan con un buen número de carnets, aunque no ostentan la complicidad policial que sus pares de la columna oficial.
Se sabe, además, la disputa política del club también tomará parte en la tribunas de la Bombonera. La barra oficial, con relaciones en la dirigencia y el Pro, viene enfrentándose con el resto del estadio a la hora del grito por Juan Román Riquelme. Algo así pasa con Carlos Bianchi. Los disidentes tienen guardadas banderas con inscripciones kirchneristas en un galpón del barrio de Mataderos. ¿Podrán ingresar alguna a la popular del lado del Riachuelo?
En tanto, habrá que ver qué ocurre al mediodía con el Banderazo de River. Tremendos números : 1.000 policías, 350 miembros de seguridad privada y 120 prefectos tomarán parte del enorme operativo de seguridad de hoy.

Boca y River juegan su chance en el campeonato



El equipo de Ramón Díaz está a cuatro puntos del líder y el de Bianchi a seis. Hace diez años que River no gana en la Bombonera.-

 Cuando Daniel Angelici, el presidente de Boca, anunció hace un par de días que Carlos Bianchi seguirá siendo el técnico de Boca más allá de la posicíón que ocupe el equipo al final del torneo, buscó -seguramente- descomprimir un costado de las tensiones que siempre provoca la vigilia de un Superclásico. Porque, además, el equipo no viene ofreciendo garantías futboleras en los últimos tiempos. El respaldo al entrenador ante este choque contra River se parece a un impulso extra que la dirigencia pretende dar en una instancia clave. Porque Boca es el que más arriesga en el encuentro de esta tarde a las 18.15. Jugará en la Bombonera con la presencia exclusiva de su público y sabe que una derrota lo dejaría lejos de su rival en la tabla de posiciones y casi afuera de las pretensiones de pelear cerca de la punta, con 12 puntos.
En realidad, River tampoco puede regodearse con su campaña de 14 puntos sobre 27 posibles (a cuatro del líder Colón). Pero en un torneo con tantas inestabilidades el triunfo ante Lanús, en la fecha anterior, le alcanzó para trepar varios puestos en las posiciones y quedar en un lugar expectante. Claro, una victoria lo proyectaría.
El discurso optimista en Boca dice que hace cuatro partidos que no pierde, desde el retorno de Juan Román Riquelme. Pero viene de dos empates consecutivos con dos equipos que están en zona de descenso (con Argentinos y con Quilmes), con rendimientos poco convincentes.
Ramón Díaz anunció el viernes la formación de su equipo con un par de variantes. Volverá Teo Gutiérrez (lesionado en el partido anterior) en lugar del Keko Villalva, figura en el duelo frente a Lanus, y Ramiro Funes Mori será el lateral izquierdo, reemplazando a Osmar Ferreyra. Leonel Vangioni, el titular, está suspendido y el técnico procura incluir más marca en la zona ante la presunción de que Boca presenta la reaparición del Burrito Martínez. Porque Bianchi no dio a conocer la formación de su equipo. Dijo que tenía otras pero su duda aparente estuvo entre la permanencia del chiquito Luciano Acosta, una interesante novedad de este año, aunque no delantero real, y la vuelta de Juan Manuel Martínez marginado en los últimos cuatro partidos. La inclusión de éste supone que esta puede ser la oportunidad para su reivindicación. Anduvo bien en las prácticas de la semana y puede ofrecer una variante ofensiva con sus desbordes. El Cata Díaz y Cristian Erbes ya cumplieron la fecha de suspensión que buscaron en el partido contra Argentinos y cumplieron ell domingo frente a Quilmes. Ocuparán, entonces, los lugares de Chiqui Pérez y de Federico Bravo.
Las frases están todas dichas sobre las emociones y las consecuencias que moviliza este clásico inigualable. Tengan los puntos que tengan y aun con sus prestigios recortados. Porque la historia es casi infinita. Lástima que las secuelas de la violencia de unos pocos inadaptados impida la fiesta de las tribunas enfrentadas en colores y sonidos.